En un partido de infarto, la selección de Argentina consiguió, después de 36 años, su tercera copa mundial de fútbol, tras empatar 3-3 ante Francia, y ganar en la tanda de penales con marcador de 4-2, en la que el portero Emiliano Martínez fue figura nuevamente.
En un inicio, el mascón parecía definido para los suramericanos tras dominar el encuentro de principio a fin e irse arriba al minuto 23, con tiro penal de Messi. Luego, al 36, el Fideo Di María, quien se mandó un partidazo, anotó el 2-0. La copa parecía tener dueño.
En el segundo tiempo volvieron a la vida los de Francia. Tras pasar desapercibido un buen tramo del partido, Kilian Mbappé despertó y anotó, de penal, el primero para los galos, al 80. No había pasado un minuto, cuando el mismo Mbappé se mandó un golazo de volea y puso el empate 2-2.
El mascón se fue al tiempo extra, que no dejó de estar de infarto; en el que Argentina volvió a rozar con los dedos la copa por unos minutos tras ponerse arriba 3-2, con gol de Messi. Pero la alegría no le duró mucho, puesto que al 118, Mbappé volvió a anotar de penal.
En la tanda de penales, el cipotón Emiliano Martínez fue la figura, pues logró tapar un penal, para darle la confianza a los del Cono Sur. Esa acción, junto con los fallos de los cipotes Coman y Tchouameni, le dieron al final el resultado a los argentinos, para poder coronarse campeones del mundo.