Agencias de noticias, confirman que el gobierno de Nicaragua, decidió castigar a la feligresía de ese país, prohibiéndole participar y realizar procesiones durante la cuaresma y la Semana Santa. En el año 2022, Ortega ejecutó una medida igual.
La decisión tomada por el ejecutivo sandinista responde a que el pasado viernes 24, saldría a las calles el primer Viacrucis de la Cuaresma antes de la Semana Santa, pero la actividad será bajo techo dentro de las iglesias para los feligreses.
De forma oficial, la policía del gobierno centroamericano no ha dado una postura oficial, pero si voces en el anonimato de la iglesia señalan que este patrón de comportamiento se ha venido repitiendo desde 2022.
Los templos o vicarias que ejecuten acciones para celebrar la Semana Santa, serán duramente castigados por el gobierno.